Expectativas frente a la vida real después de cien días
Las primeras semanas suelen ser un enamoramiento; sin embargo, el día treinta aparece la verdad incómoda, y al llegar al día cien ya conocemos manías, atajos y límites. Analizamos cómo cambian percepciones de fluidez, comodidad y utilidad, cuándo aparece la fatiga de novedades y qué funciones inesperadas terminan usándose a diario, incluso si al principio parecían triviales o innecesarias frente a promesas publicitarias.